Los Inuit del
norte Canadiense tienen más de cuarenta expresiones y palabras para
describir la nieve y el hielo en su lengua natal el Inuktitut.
Nosotros quienes vivimos en el tropical sur de Canadá la
conocemos principalmente como snow o neige, aunque de vez en
cuando en invierno escuchamos las palabras blizzard, snow storm, squall,
flurries y freezing rain, black ice, palabras que describen la intensidad de la nevada que nos espera.
La realidad es que como dijo una sabia abuela Mexicana,
"a todo se acostumbra uno menos a no comer." Después de un par
de años de vivir en Canadá se acostumbra uno al clima: primaveras y
otoños templados, veranos calurosos e inviernos muy fríos.

El reto está en aprender a apreciar el invierno día con día ya que
es muy distinto sentir el invierno en un hermoso resort para el esquí
alpino - en British Columbia, Alberta o Québec,
esquiando todo el día y disfrutando el aprés ski por las noches - que
apreciarlo en la vida cotidiana del canadiense. Es necesario acostumbrarse
a la ropa de invierno que siempre es más bultosa: sweateres, abrigos,
parkas, gorros, guantes, bufandas, botas de nieve, etc.
También ayuda el aprender y disfrutar las actividades
invernales como el patinaje y el hockey los fines de semana en cientos de pistas
de hielo gratuitas en el país; el toboganing (resbaladas en especies de
charolas grandes de plástico) en los parques; obviamente el esquí de
campo y alpino; o simplemente jugar en la nieve con los hijos y/o amigos.

Además están los Festivales de Invierno como los famosos Winterlude
en Ottawa y el Carnaval
Invernal en Québec (finales de enero y principios de febrero), donde
por cierto el segundo hotel de hielo del mundo abrio sus puertas en
invierno de 2001. Cada invierno el hotel es construido para la temporada
de invierno (de enero a los primeros días de abril)

De vez en cuando se presentan ocasiones en las que el invierno
simplemente no se puede disfrutar. Afortunadamente, estas ocasiones son
raras. Nos referimos a las tormentas de hielo o de nieve que llegan a
paralizar una ciudad entera. En los últimos diez años (1990-2000),
sabemos de dos ocasiones: la tormenta de hielo en Montréal
en 1998 y la tormenta de nieve en Toronto
en 1999. Por lo general la precipitación no es tan dramática.
Información de Environment
Canada, el servicio climatológico y del ambiente del gobierno
federal, indica que la precipitación de nieve es solamente el 10% de toda
la precipitación anual en las zonas del Oeste de Canadá y en Ontario;
25% en las provincias de las llanuras canadienses (Manitoba, Saskatchewan)
y 50% en el norte (Nunavut, Yukón, Northwest
Territories).

De manera que el invierno en Canadá no es tan difícil como se ha
pintado. Tiene algo de encantador el silencio y la blancura de una
ciudad completamente nevada. Y si se puede observar desde la ventana de un
gran hotel o desde la sala de su casa con la chimenea prendida, una copa
de Gran Duque de Alba, la música de Diana Krall
y su pareja a su lado, pues ya se imaginará usted.
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