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El siguiente
artículo fue publicado en la sección editorial de The Globe and Mail, el
16 de septiembre de 2000. Aunque no refleja la totalidad de la situación
actual de la mujer canadiense, les ofrece un punto de vista interesante,
sobre todo para aquellos de ustedes que desean conocer más acerca de la
vida en Canadá. JH
Director General
El Estrés en la Vida de las Mujeres
Nunca les ha ido tan bien a las mujeres como ahora – ¿O no?
Un reporte de Statistics Canada publicado la semana pasada indica que
las mujeres están dejando sus delantales y tomando sus portafolios a un
ritmo cada vez más rápido. Nunca antes habían llegado a tan altos
niveles de educación, nunca antes habían ganado tanto dinero o llegado
tan alto en los peldaños profesionales y corporativos.
Como le dijo Margrit Eichler, experta en estudios de género de la
Universidad de Toronto, a Margaret Philp del Globe and Mail, "Las
mujeres han enfrentado los papeles de hombre." Pero este logro no ha
llegado ni fácilmente ni a bajo costo. De acuerdo al reporte
estadístico, Mujeres en Canadá 2000, las mujeres son dos veces más
propensas que los hombres a la depresión; más propensas aún a tomar
medicamentos por ello y, si son casadas y trabajan, son mucho más
propensas que sus parejas a sentir estrés por falta de tiempo.
La relación entre educación y éxito en el mercado es clara para las
mujeres. En 1972-73 las mujeres formaban el 37% del estudiantado en las
universidades canadienses. Ahora son la mayoría de estudiantes de tiempo
completo, formando el 55% del total en el año académico 1997-1998.
No solamente están estudiando más tiempo, también están
incorporándose a las filas de empleo remunerado a un ritmo acelerado. El
año pasado (1999), el 55% de las mujeres mayores de 15 años tenían
empleos, comparado con el 46% en 1976.
Y estos empleos no son cualquier trabajo. Las mujeres se están
estableciendo en las ocupaciones gerenciales y profesionales. El 49% de
todos los profesionales de negocios y finanzas y el 47% de todos los
médicos y dentistas son mujeres.
Estos logros se han adquirido a costa de tomar decisiones duras. La
necesidad de ganar dinero y el temor de perder las metas logradas hasta
ahora en materia de empleo y educación están provocando que las mujeres
con hijos pequeños se apresuren a regresar a los empleos remunerados.
Para 1999 el 61% de las mujeres con hijos menores a tres años tenían
empleos, más del doble de madres empleadas en 1976.
Sin embargo, las mujeres no han reducido sus responsabilidades sociales
y de familia tradicionales aún cuando han tomado papeles tradicionalmente
de hombres. Es discutible la cuestión de si los hombres se niegan a hacer
su parte del trabajo doméstico o de si las mujeres no les dejan hacerlo.
De hecho esto es tema frecuente en las recámaras y sobremesas de la
nación. La realidad es que las mujeres continúan trabajando más que los
hombres atendiendo a los hijos y los ancianos; haciendo el trabajo
doméstico y haciendo servicio social como voluntarias. En 1998 las madres
empleadas trabajaron 90 minutos más por día que los hombres en tareas no
remuneradas.
Asimismo es mucho más probable que las mujeres obtengan custodia de
sus hijos después de un divorcio o separación. En 1996 había 945,000
familias de madres sin pareja. Casi el doble de familias que en 1971.
El feminismo prometió a las mujeres que lo podían tener todo. La
realidad para muchas de ellas es que han terminado haciéndolo todo. De
acuerdo a un estudio de Catalyst, publicado a principio de año, el
típico director general de una empresa es hombre, mayor de 50 años y
casado. La mitad están casados con mujeres que no trabajan. En otras
palabras, el éxito del típico director general está basado en la
premisa de que existe todo un sistema de apoyo en el hogar. En cambio el
76% de las mujeres ejecutivas quienes participaron en la encuesta de
Catalyst son casadas, 65% de ellas tienen hijos y el 87% contribuyen por
lo menos la mitad de los ingresos de su casa..
¿Dados éstos números, acaso es sorpresa que las mujeres se sientan
estresadas?
Las mujeres no van a dejar de trabajar. Demasiada gente depende de
ellas para el sustento. Considerando esto, las cifras más importantes del
estudio de Statistics Canada son acerca de los servicios de guardería
infantil, específicamente la carencia de éstos. En 1996 había 900,000
familias en Canadá con por lo menos un niño(a) de edad pre-escolar pero
solamente 300,000 espacios en guarderías certificadas.
Lo mejor que se puede hacer en la vida de las mujeres es asegurar que
sus hijos estén bien atendidos en guarderías infantiles que sean
económicas, flexibles, seguras y educativas. Québec ha asumido el
liderazgo introduciendo un programa universal de servicios limitados de
guardería infantil para padres y madres con empleos. Y British Columbia
sigue detrás con su propio programa que comienza en enero (2001). Las
demás provincias harían bien en emularlas.
Comment September 16,
2000The
Globe and Mail Page
A16
Philip
Crawley, Publisher and Chief Executive Officer
Richard
Addis, Editor
Chrystia
Freeland, Deputy Editor
Fred
Kuntz, Associate Editor
Con permiso de The
Globe and Mail (Globe Interactive) Absolutamente prohibida la copia.
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