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El Templo de los Santos Roleros –
Parte II Con Autorización de Globemedia
Título Original: Temple of the
Holy Rollers by B.W. Powe
(paréntesis: notas del traductor)
The Globe and Mail. Saturday,
August 2, 2003 Music. Review. Page R7
©The Globe and Mail – traducción
Canadá en Español® All Rights Reserved – Estrictamente prohibida la copia.
B.W. Powe es autor de Outage, a
novel, A Canada of Light y The Solitary Outlaw. Fue el coordinador del
programa Living Literacies de York University en Toronto en otoño de 2002.
Su nuevo libro trata de misticismo y los medios electrónicos.
"Su proceso de aprobación (el de los Rolling Stones), es más burocrático
que el del gobierno de Canadá, más detallado que el del Vaticano," – Mills
también fue parte organizadora de la visita Papal -.
El propósito del concierto del 30 de julio fue para inyectar un estímulo
económico a la ciudad – sí, un interés material - y darle una vacuna
preventiva al debilitado body politic en Canadá. Mills dijo, "Hemos estado
actuando como si tuviéramos todos los poderes federales en las últimas
semanas. Pero fue liderazgo de corazón. Muy poco se ha puesto en papel. Todo
se ha hecho con la palabra de la gente. Yo les decía a cada rato, ‘¿Quieres
ser responsable de lo que pasará si esto no sale bien?’
Los organizadores impulsaron sus sueños hasta el límite con la
colaboración del colega del Sr. Mills, el Senador Jerry Grafstein y sus
contactos corporativos – redes que convergieron creando un patrón de
asistencia entre todos. Dijeron que el concierto sería un "promotional
rescue," "una coalición de pensadores digitales," nuestro Woodstock.
Junto al escenario principal, Mills ordenó la construcción de una zona
especial con asientos para los minusválidos con su propio mini-hospital y
comedor. "La cuenta," dijo Mills, "va directamente a la Oficina del Primer
Minsitro. Se atreverá Chrétien a devolverla?"
Pero un momento por favor, pensé. ¿Recuerdan a los Stones y su mito y
legado? Estas envejecientes majestades satánicas estaban siendo convertidas
en doctores angelicales, asistentes de mamá con altos decibeles. Hace 34
años (1969) ante un público de aproximadamente 300,000 personas, los Stones
tocaron un conierto en la Pista de Carreras de Altamont en California. En es
momento oscuro de la historia, el espíritu de paz y luz de Woodstock se
tornó en un frenesí violento de "bikers," el ambiente de "angeles y muerte."
Unos días antes del concierto en Downsview, me llevé una copia de la
revista Rolling Stone con fecha 21 de enero de 1970 - la #51 que costaba en
ese entonces 35 centavos en los puestos de periodicos y que llevaba el lema
"All the News That Fits". En la portada el encabezado escandaloso: "Let it
Bleed: The Rolling Stones Disaster..." Un recordatorio de la perpetua lucha
de contrarios en el universo: como hay energías que cargan lados opuestos,
campos complementarios. En ese concierto, cuando los Stones tocaban la
canción "Ander my Thumb," un hombre fue acuchillado. Mick Jagger y Keith
Richards suplicaron al público: "If you don’t cool it, you ain’t gonna hear
the music." |